Antiguamente las compañías ofrecían sus productos y servicios de una forma masiva al público en general, influían muchos factores en ello. Lo poco avanzadas que estaban las técnicas y ciencia del marketing entonces, los pocos medios que existían para anunciarse y sobre todo el factor cultural que no entendía el marketing como una área clave y fundamental de la compañía eran algunos de esos factores.
Hoy eso ya no es así y cuando hablamos de marketing “one to one”, nos referimos a la máxima expresión del trato personalizado al cliente, nos referimos a tratar al cliente como a un colaborador, como a una parte viva de la compañía y no solo como a un sujeto que viene compra y se va. Se trata de establecer una relación estrecha, fiel y duradera con nuestro cliente, y para ello las técnicas de marketing personalizado son altamente efectivas.
Evidentemente dependerá de la política de la empresa y del producto o servicio que ofrezca, pero como norma general querer abarcar “todo el pastel” del mercado no es una buena opción. Especializándonos en un segmento concreto podremos ser más competitivos y probablemente y paradójicamente más rentables, es la paradoja de menos clientes pero más ingresos.
Y que conste que cuando nos referimos a marketing “one to one” no nos referimos solo a elaborar campañas publicitarias orientadas solo a un tipo de sujeto. Nos referimos a volcar toda nuestra estrategia de marketing (que como ya hemos dicho muchas veces va mucho mas allá de la simple publicidad) en el cliente, pero no en el cliente en general, si no en el cliente con nombre y apellidos, en uno y cada uno de nuestros clientes.
Servicios personalizados, campañas de fidelización, productos y servicios adaptados al Señor X y no “al que nos compre”, hacer del Señor X el eje y centro de nuestra empresa, el trabajar para ese señor X y muchos señores X personalizadamente, es lo que nos llevará a obtener unos resultados óptimos.